Cuando no te conoces lo suficiente…
Vives más desde la reacción que desde la claridad.
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Tomas decisiones que después no sientes como tuyas.
Decides desde la prisa, el miedo, la presión o las expectativas de los demás.
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Te cuesta poner límites.
Dices que sí cuando realmente querías decir que no.
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Repites situaciones y errores pasados.
Cambian las personas o las circunstancias, pero vuelves a actuar desde los mismos patrones.
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Tus emociones acaban decidiendo por ti.
Sientes con intensidad, pero no siempre comprendes qué te está pasando ni qué necesitas.
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Buscas fuera la seguridad que no encuentras dentro.
Necesitas que otras personas validen tus decisiones, tus opiniones o incluso la persona que eres.











